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Hola


¿Alguna vez te has encontrado frente a un paisaje glorioso que te quita el aliento y que quisieras capturar para quedártelo por siempre? O quizás, ¿has experimentado sensaciones o compartido momentos que te parecen sacados de una película por la gran energía con la que te llenan?

Algunos crean maravillosas escenas y sensaciones con sus letras, con sus dibujos o sencillamente con pequeños objetos que los transportan a ese momento en específico, pero ¿y las fotografías? En esta página estamos enamorados del momento decisivo, de las risas encapsuladas, del dolor indescifrable, de los múltiples tonos del cielo y de las escenas que son tan cotidianas que se nos olvida que están llenas de magia.

que están llenas de magia. Te invito a esta pequeña gran aventura que quiero llamar profesión. Un día me atreví a comprar un par de boletos de autobús y comencé a recorrer México con mi cámara y muchas ganas de que me pasaran cosas. Al día de hoy he aprendido que no hay persona que no quiera entablar una conversación, que las coincidencias existen y que el sentirse ajeno a veces ayuda a volvernos parte de un gran todo.

En esta página te presento un pedacito de México con el cual me encontré durante mis viajes, esperando que mis encuentros te inspiren a seguir descubriendo que incluso en el lugar más solitario y tranquilo hay algo que fotografiar porque hay algo que decir.

¿Quieres conocer mi forma de ver México?

¿Quién está detrás del lente?

Fotógrafa amateur. Amante de los gatos. Seducida por los viajes. Adicta al chocolate y bailarina por placer. A decir verdad, mi carrera profesional no tiene nada que ver con la fotografía, pues estudié biología molecular. ¿Se imaginan estar todo el día en laboratorios, limpiando pipetas y esperando a que nuestros experimentos reaccionen? Yo sí.

Y, entonces, ustedes dirán, ¿cómo es que una bióloga molecular termino recorriendo todo el país? Sencillo. Al salir de la licenciatura comencé a viajar dando conferencias acerca de mi tema de investigación: el Alzheimer.

Conforme mi investigación iba creciendo y mi deseo de seguir aprendiendo sobre esta enfermedad aumentaba, me encontré interactuando con personas diagnosticadas y poco a poco comencé a darme cuenta de lo fugaces que pueden ser los recuerdos.

Entre viajes, conferencias y personas que comenzaban a olvidar, me compré una cámara y empecé a darle importancia a todo aquello que me gustaba y a todo aquello que se me presentaba.

¿Alguna vez se han preguntado cómo sería no recordar a la persona que más aman? Mi fotografía se centra principalmente en los paisajes, ya que todo paisaje puede encerrar un recuerdo; y en las personas, porque toda persona tiene una historia que contar y a mí me gusta capturar un pedacito de esa historia.

Y, entonces, ustedes dirán, ¿dejaste tu investigación por tomar fotografías? Y yo tendría que decirles que no, que no deje nada, sino que me encontré con una nueva forma de seguir explorando el mundo de los recuerdos.

Historias

Hablando de aventuras y momentos inolvidables, me nace narrar una de las experiencias más placenteras y maravillosas que he vivido al tomar una imagen.

  • Hace aproximadamente un año, mientras recorría un hermoso pueblo llamado Taxco en el estado de Guerrero, me encontré con campanadas que invitaban a una celebración. “¿Qué habrá?” Le pregunté a la señora que armaba ramos de flores blancas afuera de una iglesia. “La procesión del silencio, hija”. Y así fue, ahí comenzó la historia de la mejor fotografía que he tomado en años.

  • La época en la que fui era Semana Santa y era evidente que nunca había asistido a un evento así. La imagen de un cristo de dos metros bajando de una calle inclinada nunca se borró de mi mente.

  • ¿Ustedes han asistido a una procesión del silencio? Sin duda nunca olvidaré mi visita a Taxco, pues por primera vez vi a los encruzados, hombres que cargan más de 40 kilos de tallos con espinas; se los colocan en sus hombros y peregrinan casi ocho horas por la madrugada. Me impresionó su devoción, su penitencia y su resistencia, desde entonces me cuestiono lo difícil que debe ser formar parte de un evento así.

  • Tomé muchas fotos, todas las que pude, pero la fotografía que nunca olvidaré fue la mirada de una mujer en penitencia con dos velas en las manos y avanzando de rodillas por el pavimento. Cuando su mirada se encontró con mi lente, supe que había obtenido una gran historia a través de sus ojos y que jamás olvidaría ese día.